jueves, 27 de octubre de 2016


IMPORTACIA DE LA LECTURA



Un lector auténtico es alguien que lee por voluntad propia, porque sabe que leyendo puede encontrar respuestas a sus necesidades de información, de capacitación, de formación, y también por el puro gusto, por el puro placer de leer. En otros términos, significa que se ha descubierto que la lectura es una parte importante de la vida, es una fuente de experiencias, emociones y afectos; que puede consolarnos, darnos energías, inspirarnos. Significa que se ha descubierto el enorme poder de evocación que tiene la lectura, alguien lea por puro gusto, por el placer de leer, es la prueba definitiva de que realmente es un buen  lector, de que tiene la afición de leer.

No basta leer muchos libros de texto, ni pasar muchos años en la escuela para convertirse en auténticos lectores. Usualmente, desde que se culmina la primaria, la mayoría de los niños no tienen libros ni revistas en su casa; Los educadores y los sociólogos han demostrado que a mayor nivel de ingreso familiar, mayor nivel de capital cultural (capital simbólico en términos de Bourdieu) y, con frecuencia, mayor nivel de escolaridad. A partir de estratos de clase media y niveles superiores, sobre todo cuando se es descendiente de padres con estudios superiores, el acceso a materiales impresos, particularmente libros, resulta más frecuente. Para hacer dinero no se necesitan muchas lecturas, Para muchas otras cosas si, y más valederas e importante. La idea central a destacar ahora es que la mayoría actual de nuestros estudiantes universitarios son la primera generación de su familia que accede a educación superior y, en consecuencia, la mayoría de sus hogares no cuentan con libros, ni existe la sana costumbre de leer. Inician una carrera universitaria en condiciones muy desventajosas para incorporar acervos de cultura que no tuvieron la fortuna de heredar. El esfuerzo que deben realizar en relación a condiscípulos más afortunados, es adicional a la de los requerimientos de la carrera que seleccionaron. A marchas forzadas deberán, si son conscientes de sus carencias, incorporar las lecturas que no heredaron. Entonces no solamente necesitarán leer sus libros de texto, sino frecuentar otros géneros de literatura que les pertreche para el ejercicio profesional en mercados de trabajo cada vez más competidos, donde las capacidades de comunicación oral y escrita son más intensamente demandadas, estudios serios sobre el desempeño profesional revelan que los profesionales más exitosos, son aquellos que en su ejercicio tienen una alta capacidad de comunicación oral y escrita.Resultado de imagen para imagen  IMPORTANCIA DE LA LECTURA


El leer correctamente es más que simplemente recorrer con los ojos las palabras de un texto. Es establecer un vínculo con el texto que involucra al lector intelectual y emocionalmente. Es desarrollar la facultad de comprender y sentir plenamente un escrito, capacidad que se desarrolla a medida que se frecuenta y ejercita la habilidad intelectual de leer, que es algo mucho más complejo que la sencilla alfabetización. El aprender a leer solo se consigue leyendo. No hay otra vía. En la actualidad nuestros jóvenes tienen una cultura muy ajena a los caminos que conducen a los placeres de la lectura.
Pasaron usualmente de una infancia de adicción a la televisión a una adolescencia adicta a la computadora; arribaron a la juventud sin mediaciones de materiales impresos seleccionados por voluntad propia, sus formaciones están conformadas por imágenes, nutrientes de dos dimensiones, planas y chatas. En palabras del gran escritor chihuahuense Jesús Gardea, ven el mundo y lo que les rodea como veían los seres vivos de la era cuaternaria, en planos de dos dimensiones. Todavía no alcanzan a percibir la profundidad de la realidad y alcanzar a pensar que lo existente tiene tres dimensiones.
Por otra parte, el mundo de imágenes a que están acostumbradas las generaciones actuales, transmitidas por la televisión, internet o el cine, sólo plantean ideas muy elementales, ninguna idea minimamente  elaborada puede explicarse solamente con imágenes, se requiere, obligadamente de palabras, de textos impresos aunque sea en los monitores o de amplias explicaciones orales que sustituyan los escritos.

La lectura es una práctica activa, dinámica. Muy diferente al criterio común, particularmente en el seno familiar cuando se trata de tareas domésticas, se sostiene: que lo haga fulano, no está haciendo nada, solo esta leyendo. Cual si fuera una simple forma de ocupar el tiempo, sin percatarse que la lectura implica poner en juego la atención, la capacidad de concentración, liberar la mente de otras preocupaciones y sumergirse en un mundo de desarrollo de la imaginación, de despertar la capacidad de fantasía para transladarse a otros tiempos y a otros lugares; de envolverse en tramas que transforman y permiten vivir otras vidas. En una palabra, facilitan el desarrollo de las facultades intelectuales, las emociones y la imaginación. La sensibilidad, igual que las habilidades o las destrezas también se educa y se refina. Asegura Guglielmo Cavallo “El abismo, esencial pero tosco, entre lectores cultos y analfabetos, no agota las diferencias en la relación con lo escrito. Todos quienes pueden leer los textos no los leen de la misma manera y, en cada época, grande es la diferencia entre los doctos bien dotados y los más torpes de los lectores. Contrastes, finalmente, entre unas normas y unas convenciones de lectura que, en cada comunidad de lectores, definen unos usos legítimos del libro, unos modos de leer, unos instrumentos y unos procedimientos de interpretación y contrastes, por último, entre las esperanzas y los intereses tan diversos que los diversos grupos de lectores ponen en la práctica de leer. De esas determinaciones, que gobiernan las prácticas, dependen las maneras en que pueden ser leídos los textos, y leídos de modo diferente por lectores que no comparten las mismas técnicas intelectuales, que no mantienen una relación semejante con lo escrito, que no otorgan ni el mismo significado ni el mismo valor a un gesto aparentemente idéntico: leer un texto. Por otra parte la lectura no es solamente una operación intelectual abstracta: es una puesta a prueba del cuerpo, la inscripción en un espacio, la relación consigo mismo o con los demás”. Es también una relación social que ha cambiado a lo largo de la historia, que pasó por ejemplo por la práctica de la lectura en voz alta, compartida y comentada, para llegar a la actual individual y en silencio, pero no por ello menos socializada.
De acuerdo con Felipe Garrido: Para lograr una buena lectura hace falta seguir, sentir y comprender el texto no por palabras sueltas, sino combinando las frases, los párrafos, las secciones o capítulos en  unidades de significado cada vez más amplias, hasta llegar a la comprensión de una obra en su totalidad. Un lector ya formado realiza esta operación de manera inconsciente, pero los lectores que comienzan y los que todavía no son suficientemente expertos necesitan ayuda para acostumbrarse a reconocer las unidades de significado Ello ocurre – dice este autor- cuando se aprende a dar sentido a más palabras y frases, a más noticias, sentimientos, emociones e ideas. O sea a conocer a plenitud esas unidades de significado. A reconocer lo dicho en contextos diferentes y a comprender conocimientos y experiencias que ya se habían pensado, sentido y vivido. La lectura no puede sustituirse con otras actividades, sostiene Garrido, porque la lectura es un ejercicio de muchas facultades: la concentración, la deducción, el análisis, la abstracción, la imaginación, el sentimiento. Quien no lee deja de ejercitar estas facultades, y no solamente las va perdiendo, sino que también dejará de tener muchos buenos ratos.
La  lectura  normalmente se aprende por imitación, como los pasatiempos, los deportes o los juegos de distracción que nos atraen. De ahí que entre más temprana sea la edad para iniciarse en su práctica más sana será y más pronto se llegará a ser un lector calificado. Por lo que es altamente recomendable que los niños se familiaricen con los libros, que vean a los adultos cercanos leyendo y empiecen a experimentar curiosidad y deseos de leer por el solo placer de hacerlo, así, más pronto llegarán a la plenitud como los lectores expertos.
Leer bien es uno de los mayores placeres que puede proporcionar la soledad, porque, al menos según mi experiencia, es el más saludable desde un punto de vista espiritual. Hace que uno se relacione con la alteridad, ya sea la propia, la de los amigos o la de quienes pueden llegar a serlo. La invención literaria es alteridad, y por eso alivia la soledad. Leemos no sólo porque nos es imposible conocer a toda la gente que quisiéramos, sino porque la  amistad es vulnerable y puede menguar o desaparecer, vencida por el espacio, el tiempo, la falta de comprensión y todas las aflicciones de la vida familiar y pasional
Contrariamente a lo que sucedía en el pasado, hoy en día la lectura ya no es el principal instrumento de culturización que posee el hombre contemporáneo; ésta ha sido desbancada en la cultura de masas por la televisión, cuya difusión se ha realizado de un modo rápido y generalizado,  en general, se puede afirmar con seguridad que hoy día en todo el mundo el papel de información y de formación de las masas, que durante algunos siglos fue propio de la producción editorial, y, por tanto, “para leer”, ha pasado a los medios audiovisuales, es decir, a los medios para escuchar y ver, como su propio nombre indica.

El libro, por su parte, también implica una relación dialéctica en su uso y destino. Afirma Ernesto de la Torre Villar: “El libro crea una situación ideal de diálogo. Escritor y lector comparten esa vital experiencia. El libro es conocimiento. Es reciprocidad, posibilidad de libre y fundamental intercambio. Así el libro implica esa doble dimensión, la del conocimiento y la de la reciprocidad, las cuestiones que conciernen a su diseño, producción, divulgación y adquisición imponen una urgente deliberación social para defenderlo y promoverlo como fundamento de convivencia y progreso social e intelectual. Igualmente  el libro, medio y forma más preciso y perfecta por los cuales el pensamiento humano a través de la escritura se conserva y transmite entre los hombres, es a la vez defensa y amenaza. Defensa de la inteligencia, del espíritu, de la capacidad de los seres racionales para expresar su pensamiento, sus ideas preñadas de emociones, de intelecciones explicativas del propio hombre y de su mundo circundante, de juicios en torno de la conducta propia y ajena, y del pensar particular y de los demás, todo lo cual contiene. Amenaza para quien trata de limitar el pensamiento y su expresión, para quien teme el enjuiciamiento de una conducta reprobable o la condenación de bastardos intereses. Defensa del hombre en su calidad esencial y amenaza contra quien o quienes por cualquier razón se oponen al desarrollo completo e integral de las cualidades humanas.
Se evidencia que gran parte de los errores cometidos por los estudiantes universitarios al realizar un examen, se deben a que no comprenden bien lo que leen o porque no saben leer en forma crítica, la lectura no es simplemente una habilidad mecánica, leer bien es razonar bien dentro de uno de los más elevados procesos mentales que incluye diferentes formas de pensamiento: la evaluación crítica, la formulación de juicios, la imaginación y la resolución de problemas, pretenden con su texto estimular la afición a la lectura para desarrollar habilidades de intensa percepción, la memoria funcional, el cuestionamiento creativo, razonamiento lógico y la evaluación crítica; para lograr una eficiente lectura, que es también una excelente técnica de estudio, es necesario un proceso de desarrollo de habilidades que comprende, primero, antes de empezar a leer hay que tener en mente un objetivo ¿por qué? y ¿para qué leer?, enseguida hojear para tener una idea general del texto, particularmente revisar el índice, seleccionar la parte que aparentemente se relaciona más con el objetivo, leer el título, luego, leer el primer y último párrafos completos, enseguida leer la primera oración de los párrafos restantes y decidir si es útil para leer el texto completo.

Una comunidad sin literatura escrita se expresa con menos precisión ,riqueza de matices y claridad que otra cuyo principal instrumento de comunicación, la palabra, ha sido cultivado y perfeccionado gracias a los textos literarios, una persona que no lee, o lee poco, o lee sólo basura, puede hablar mucho pero dirá siempre pocas cosas, porque dispone de un repertorio mínimo y deficiente de vocablos para expresarse. Ninguna otra disciplina, ni tampoco rama alguna de las artes, puede sustituir a la literatura en la formación del lenguaje con que se comunican las personas. Los conocimientos que nos transmiten los manuales científicos y los tratados técnicos son fundamentales; pero ellos no nos enseñan a dominar las palabras y expresarnos con propiedad: al contrario, a menudo están muy mal escritos y delatan confusión lingüística, porque sus autores, a veces indiscutibles eminencias en su profesión, son literariamente incultos y no saben servirse del lenguaje para comunicar los tesoros conceptuales de que son poseedores. Hablar bien, disponer de un habla rica y diversa, encontrar la expresión adecuada para cada idea o emoción que se quiere comunicar, significa estar mejor preparado para pensar, enseñar, aprender, dialogar y también para fantasear, soñar, sentir y emocionarse.Resultado de imagen para imagenes de importancia de la lectura


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